En la ciudad de la Habana en el año 2001, el Foro Social Mundial realizó una Cumbre sobre Soberanía Alimentaria, en su declaración final afirmaba que cada día aumenta el hambre, la malnutrición y se profundiza la crisis de la agricultura campesina, indígena, la pesca artesanal y los sistemas alimentarios sustentables.En el foro se reconoce la necesidad de implementar prácticas capaces de asegurar un presente y un futuro sin hambre y digno para todos los hombres y mujeres.
Cuando se da esta cumbre en la ciudad de la Habana, han pasado 10 años de la Cumbre Mundial de Alimento de Roma, donde se realizaron promesas y los países contrajeron compromisos para satisfacer las necesidades de alimentación y el bienestar nutricional para todos, ahora estamos a 20 años de la Cumbre de Roma, a diez de la Cumbre de la Habana, sobre Seguridad Alimentaria y los problemas de la inseguridad alimentaria han aumentado y el número de personas que sufren hambre en el mundo, ha crecido como nunca antes. El iniciar este ensayo con la declaración final de la Cumbre la Habana, es para compartir reflexiones que en gran parte provienen de las voces campesinas, quienes en primera persona intentan explicar las circunstancias en que los pueblos pierden sus recursos, y cómo el hambre, la desnutrición radica en la exclusión de millones de personas al acceso a bienes y recursos productivos tales como la tierra, el bosque, el mar, el agua, las semillas, la tecnología y el conocimiento.Así entre las causas del hambre y la mal nutrición la población campesina identifica que por la falta de condiciones de vida, es forzada a abandonar el campo, migrar de manera masiva a las ciudades y otros países, también reconocen como una causa la privatizan de los recursos naturales, que traen como consecuencia el aumento de los niveles de pobreza. Así mismo se sitúa el problema del hambre y la mal nutrición en la ausencia de derechos y no la ausencia de alimentos. La Soberanía Alimentaria por lo tanto es una vía de erradicar el hambre y la malnutrición, la soberanía alimentaria parte del derecho de los pueblos a definir sus políticas agrícolas, buscar formas sostenibles de producir, basadas en tecnologías ecológicamente sustentables y el respeto a las prácticas culturales de los pequeños campesino y pueblos indígenas.
La Soberanía Alimentaria orienta la producción hacia los mercados locales y nacionales y busca como retomar la cultura alimentaria y no usar alimentos procesados que tienen poco o ningún valor nutricional.>La base de la Soberanía Alimentaria está en el acceso a la tierra, al agua, al bosque, las semillas, la pesca, también incluye como condiciones el acceso al conocimiento, las tecnologías y formas organizativas y de gestión. En la declaración de la Habana, la soberanía se plantea como el derecho de los pueblos a definir sus propias formas de política agraria, alimentaria y deja planteada las siguientes ideas:Es necesario priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población y garantizar el acceso de los campesinos a la tierra, al agua, la semilla y los conocimientos.El derecho de los países a protegerse de las importaciones de alimentos que se ofrecen a más bajo precio que el producido en el mismo país.A protegerse de las donaciones de alimentos para combatir el hambre. El derecho de los pueblos a participar en la definición de las políticas agrarias.La alimentación es un bien esencial y no puede estar como parte de los caprichos del mercado.La idea es que las familias campesinas tengan garantías para producir de manera sostenible frente a sus necesidades y un pleno acceso a los mercados locales y nacionales.De las conclusiones de esta Cumbre, se desprende que combatir el hambre no es un asunto solo de producir alimentos, un país puede producir suficiente y la población pobre no los puede comprar, por no tener con qué comprarlos, sea por que los salarios son muy bajos, no tienen empleo o mal venden lo que producen. El origen del hambre tiene su raíz en la forma en que el país produce. Si la producción se destinada a la exportación, una característica es que para exportar hay que producir grandes cantidades, esa experiencia ya se vivió en Nicaragua con el banano, el algodón, el café, el tabaco y la caña para la producción de azúcar.Estos cultivos se caracterizan porque: se establecen en las mejores tierras, se siembra un mismo cultivo en una gran extensión, se usan maquinaria agrícola, se usan agroquímicos de manera excesiva. Los salarios que pagan a los peones de las fincas son muy bajos. Este modelo de producción no resuelve el problema del hambre porque miles de familias se ven obligadas a vender sus tierras y a trabajar como peones en las haciendas, dejando así de producir sus alimentos.
domingo, 6 de febrero de 2011
A 20 años de la Cumbre de Roma, un mundo con más hambrientos
Además que este modelo destruye el ambiente para convertirlo en terrenos agrícolas, contamina los suelos y el agua por el uso de los productos químicos. Así que con el tiempo afecta no solo el ambiente sino la salud de las personas.Y si bien es cierto que el país exporta estos productos, también es cierto que compra los alimentos a los países ricos, donde producir alimentos es uno de los mejores negocios. En cambio si el país produce pensando en resolver el problema del hambre la primera preocupación, es cubrir las necesidades de alimentos de la población y destinar para la exportación los excedentes. Las comunidades indígenas y los campesinos por tradición han trabajado con esa lógica. Hoy día ellos son los que siguen produciendo parte de los productos que comemos, sin embargo no se les reconoce como parte importante en la economía nacional. Hoy día que se le da valor a los aportes de los inversionistas, a la economía de Nicaragua, sin embargo si se revisan sus aportes de cada 100 dólares que Nicaragua ingresa, 27 dólares lo aportan las remesas familiares o sea los nicaragüenses que trabajan en otros países y 17 dólares provienen de los inversionistas. ¿Quienes son esos nicas que envían el dinero?, los que aquí no encuentran trabajo, gran parte de ellos son campesinos que ya no pueden vivir de lo que producen, o se han quedado sin tierras.Las organizaciones de campesinos e indígenas que forman parte de Vía Campesina, afirman que vencer el hambre, solo será posible, si se vence la pobreza, si los campesinos y campesinas tienen acceso a tierras, a crédito a sus propias semillas y a los mercados. Se reconoce que la pobreza no solo es la falta de dinero sino también es el agotamiento de los recursos naturales, es no tener acceso a los servicios como el agua potable y la energía, es también perder el derecho al uso de semillas al ser privatizadas a través de las patentes por las grandes compañías.En esta reflexión se comparte que es la forma en que se da la producción y las relaciones del comercio entre países ricos y países pobres, lo que ha generado la pobreza y el hambre.La entrada al país de productos agropecuarios a menor costo de cómo se producen aquí,destruye la economía de la familia campesina y Estos productos son baratos porque en su país de origen tienen el apoyo de sus gobiernos a través de los subsidios, como la leche, el maíz… y en nuestros países entran con poco o ningún impuesto o a través de las donaciones del Programa Mundial de Alimentos. Para resolver el problema de la pobreza y el hambre es necesario plantearse un modelo que permita satisfacer primero las necesidades básicas de la población y luego las exportaciones, es decir que es contrario a la lógica del modelo actual.En Nicaragua hay experiencias que aportan a la seguridad alimentaria, experiencias que tienen resultados tangibles, unos tiene que ver más con la realización de los derechos económicos y sociales, como la lucha de las mujeres para acceder a tierras, que les permita sostener la vida de su familia, el reconocimiento a la propiedad de las comunidades indígenas; otras experiencias se basan en las prácticas agroecológica que desarrollan los productores para una producción sana que incluye la reducción del uso de plaguicidas, la promoción de obras de conservación de suelos y aguas, los cultivos asociados, la diversificación de la producción, el rescate y promoción de las semillas criollas; el acceso a recursos finacieros también apunta a la seguridad alimentaria, así lo demuestran las experiencias de fondos revolventes, que trabajan con créditos a bajo costo; otras experiencias demuestran que los modelos asociativos permite a las familias compartir riesgos y beneficios. Estas experiencias requieren de conocimientos que desarrollen habilidades en las personas, pero también de oportunidades creadas por el gobierno que les garantice la participación plena, de manera especial de los campesinos que asumiendo todos los riesgos producen sus alimentos y nos garantizan el plato de cada día sobre nuestras mesas y son los que más inseguridad alimanetaria sufren, pues son los más pobres entre los pobres.
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